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28.8.05

APROVECHATE, GAVIOTA

Las proximidades electorales siempre conllevan la entrada en ultraactividad las latencias gubernamentales siempre adormecidas. Es lo que contemplan, no sin azoramiento, bronca o esgunfio, los vecinos de Parque Centenario. El hermoso predio, entre el barrio de Almagro y Villa Crespo, uno de los pulmones de la ciudad, que disfruta un hermoso lago artificial siempre lleno de agua podrida y de un afiteatro desaprovechado y casi finiquitada su dichosa privatización, pelado como la puna por la crisis que lleva a varones de toda edad a jugar al fútbol y a las familias de menores recursos literalmente a acampar los fines de semana de buen tiempo, en cualquiera de
las estaciones, pero particularmente cuando hace calor, ha sido cercado exactamente igual que el circo que Jorge Cuttini tenía en General Rodríguez.

Adentro, no hay leones. Casas rodantes, maquinarias y personal. Están poniendo césped a nuevo cuando hay sectores enteros donde la calidad de tierra no permitiría demasiada exhuberancia verde y reparando todo para que quede un chiche en octubre, cuando el tambaleante Aníbal Ibarra juegue su suerte a la suerte del actual canciller Rafael Bielsa, candidato kitcherista a parlamentario por la Ciudad Autonónoma.

Las mejoras van a insumir mucho y durar poco. Hay que aprovecharlas. Después van a tardar mucho las próximas elecciones y en la actualidad sólo está disponible el círculo de 1,5 mil metros para aerobistas, marchistas y caminantes. El Museo de Ciencias Naturales guarda dinosaurios y otras joyas del pasado, rodeado de una colonia de gatos en vida casi silvestre. Los puestitos de libros sobre la parte del círculo que da a la avenida Leopoldo Marechal florece con la venta de TXTs usados.

La última innovación fue implantar un sistema de puestos desamarbles para absorber a los vendedores ambulantes desechadas por el enjaulamiento del Paque Lezica, distante no muy lejos, del otro lado de Rivadavia, en casi una réplica de lo que es la feria dominguera de Tristán Narvaja, en Montevideo. El Hospital Naval, que está en una de las tangentes, sigue guardando la sobrevida casi vegetativa del otrora todopoderoso Emilio Eduardo Massera.

El Parque Centenario, durante esta primavera y principios del verano, disfrutará de los reverdeceres periódicos del clientelismo político. Hay que aprovecharlo antes que todo, como el país, entre en el olvido.